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domingo, 4 de febrero de 2007

PASEOS POR MADRID

Mi idea es proponeos una serie de paseos por la ciudad de Madrid, para visitar los monumentos y lugares más emblemáticos de esta ciudad.
El primer recorrido se ciñe a un tramo del eje central (“La Castellana”), en el que se encuentran los museos, monumentos y jardines más conocidos.
Otro paseo nos llevará por la zona centro, partiendo de la Puerta del Sol, para conocer las calles más “castizas” de Madrid.
En el Madrid Real podremos visitar el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el Madrid de los Austrias, etc.
Antes de iniciar los Paseos, me parece conveniente hacer unas indicaciones relativas a alojamiento, transporte, restaurantes etc.
En la ciudad de Madrid existe un gran número de hoteles, de diferentes categorías y localizaciones. Lo más fácil es consultar una Guía de Hoteles o una Agencia de Viajes, para reservar habitación de acuerdo con nuestras necesidades.
Respecto a los transportes urbanos, Madrid dispone de una gran red de metro (podemos solicitar un plano en las oficinas expendedoras de billetes, en cada estación), y numerosas líneas de autobuses (en cada parada hay un plano de la ciudad con los itinerarios de cada una de ellas, tanto diurnos como nocturnos).
Además de los billetes ordinarios para un único trayecto, existen los llamados “metrobús”: abono para 10 viajes que se pueden adquirir tanto en las estaciones de metro como en los kioskos de prensa. Sirven tanto para el metro como para los autobuses urbanos.
Respecto a los restaurantes, ocurre lo mismo que con los hoteles: los hay de todos los precios y categorías. La mayor parte de los restaurantes dispone de menús diarios, con un coste similar a los que cada uno puede encontrar en su ciudad.
Existe una tarjeta turística llamada “Madrid Card” que podemos adquirir para uno, dos o tres días, con la que se puede:
-Acceder a 40 museos de Madrid y alrededores.
- Uso ilimitado del transporte público.
- Subir y bajar del autobús turístico “Madrid Visión” cuantas veces se quiera, durante el tiempo de validez de la tarjeta.
- Visita guiada al ”Madrid de los Austrias”, los sábados.
- Entrada a Faunia y al Imax.
Estas tarjetas se pueden adquirir en la Oficina Municipal de Turismo (Plaza Mayor, nº 3), Oficina de Turismo de la Comunidad de Madrid (Duque de Medinaceli, nº 2), autobuses y kiosko de “Madrid Visión”, entre otros lugares.
También es interesante saber que se puede acceder gratuitamente a los Museos Nacionales los sábados por la tarde y los domingos por la mañana.
Los Museos del Patrimonio Nacional (Reales Monasterios de la Encarnación y de las Descalzas Reales en Madrid, y de San Lorenzo del Escorial, Valle de los Caídos, y los Palacios Reales de Madrid y Aranjuez), son gratuitos los miércoles.
Entrando ya en el primer recorrido, desde la Plaza de Carlos V hasta la de Colón, respecto al acceso, se puede realizar en metro (estaciones de Atocha en un extremo y de Colón en el otro), cercanías (estaciones de Atocha al principio y de Recoletos en la mitad del recorrido) y autobús de la E.M.T. (líneas 27 y 14 en todo el trayecto).
Si realizamos el paseo completo podemos emplear todo un día, siempre y cuando no intentemos visitar al tiempo todos los Museos que encontremos en el camino.
Hablando de Museos, existe un abono denominado “el Paseo del Arte” (7,66 euros) que nos permite visitar el Prado, Thyssen Bornemisza (cierran los lunes) y Reina Sofía (cierra los martes). La visita puede realizarse en diferentes días.
En cuanto a los otros Museos ubicados en este recorrido: Museo Arqueológico, Museo del Ejército y Museo Naval, todos cierran los lunes.
Toda esta información y más os la pueden facilitar en cualquier Oficina de Turismo. La más cercana a este recorrido se encuentra en la Plaza de Murillo, entre el Museo del Prado y la entrada al Jardín Botánico.

PASEOS POR MADRID (II)

Desde la calle de la Princesa a la Puerta de Toledo


Iniciamos este recorrido en la calle de la Princesa, a la altura del metro de Ventura Rodríguez. En el número 20 de ésta calle se encuentra la Fundación Casa de Alba, dentro del recinto del Palacio de Liria. Este palacio fue construido entre 1762 y 1783 y su diseño se debe a Ventura Rodríguez quien repitió, mezcladas, la fachada del Palacio Real de Madrid y la parte central de la fachada del jardín de la Granja, con diseño central tetrástilo y coronado por un ático decorado con alegorías.
Cruzando la calle, tomamos la de Ventura Rodríguez hasta su cruce con la de Ferraz. Enfrente nos encontramos los jardines de la montaña del Príncipe Pío donde se ubica el Templo de Debod.
Templo de Debod
Este templo, procedente del alto Nilo, es un regalo del pueblo egipcio. Con motivo de la construcción de la presa de Assuán, el templo iba a desaparecer bajo las aguas del río. Para evitarlo, se desmontó piedra a piedra y de la misma forma se reconstruyó en nuestra ciudad, en los años setenta del siglo XX.
Volvemos sobre nuestros pasos para, continuando por la calle Ferraz, llegar a la Plaza de España.
En el centro de esta plaza, proyectada a comienzos del siglo XX, se encuentra el monumento a Miguel de Cervantes. Forman parte de la misma dos edificios emblemáticos de nuestra capital: el edificio España y la Torre de Madrid, nuestros primeros rascacielos.
Edificio España (Plaza de España)
Seguimos por la calle Bailén hasta llegar a la de San Quintín y, por ella, llegamos a la plaza de la Encarnación, donde se levanta el Convento del mismo nombre. La plaza se abrió en el siglo XIX, al derribarse una serie de edificaciones del convento. Los edificios que la forman en la actualidad son viviendas de estilo francés, construidas a comienzos del siglo XX.
El monumento a Lope de Vega es obra del escultor Mateo Inurria, y fue inagurado en 1902.
En cuanto al monasterio, su construcción se debe a Doña Margarita de Austria, esposa de Felipe II. Dado que en aquella época no existía catedral en Madrid, la iglesia de este convento se utilizaba para aquellas ceremonias religiosas en las que participaba la Corona.
Aunque en la actualidad continua siendo un convento de clausura, una parte del edificio se ha dedicado a Museo, que depende del Patrimonio Nacional.
El proyecto del templo se debe a Juan Gómez de Mora. Su fachada es la primera de estilo barroco que se construyó en Madrid. El relieve que une los dos ventanales de la iglesia que dan a la fachada principal es obra de Antonio de Riera.
El interior del templo fue destruido por un incendio en 1755. Su reconstrucción se debe a Ventura Rodríguez, conservando los grandes lienzos primitivos pintados por Vicente Carduncho.
Convento de la Encarnación
Este convento acoge las reliquias de San Pantaleón. Su sangre, contenida en una ampolla de cristal, se licúa todos los 26 de julio durante veinticuatro horas. Dice la tradición que, si un año no se produce la licuación, se producirán catástrofes.
En esta plaza se encuentra también el Senado. Tiene su sede en el antiguo convento de religiosos agustinos descalzos, fundado en 1590 y que ocuparon hasta 1836. Su iglesia es de forma oval y su traza y pinturas fueron encargadas a El Greco. Esta iglesia, en 1814, fue convertida durante un periodo de tiempo en salón de sesiones para las Cortes del Reino. A partir de 1836 es el Palacio del Senado.
Al lado se encuentra la Plaza de Oriente. Debe su nombre al hecho de estar situada al “oriente”de Palacio. El lugar que ocupa formaba en tiempos las huertas de la Reina y la Priora, así como los edificios del Tesoro y de la Biblioteca Real.
El espacio se transformó a partir de que en 1734 se quemó el viejo Alcázar. Primero se construyó el Palacio Real y, reinando Isabel II, se completaron la Plaza de Oriente y el Teatro Real.
Hablando de la Plaza de Oriente, hemos de destacar en su centro la estatua ecuestre de Felipe IV. Lo más curioso de esta estatua es la forma de presentar al caballo, con las dos patas delanteras levantadas. Esto se consiguió gracias al ingenio del científico italiano Galileo Galilei, que sugirió dejar hueca la parte delantera y maciza la de atrás. Además de Galileo, contribuyeron a la ejecución del monumento el pintor Velázquez, que realizó los dibujos y modelos del caballo, el escultor Juan Martínez Montañés, que modeló el busto del rey y, finalmente, el italiano Piero Tacca, que fundió el bronce.
Teatro Real
Volvemos sobre nuestros pasos para visitar el Teatro Real. El origen de este teatro se remonta a comienzos del siglo XVIII. En el lugar que ocupa se encontraban los Caños del Peral, que eran unos lavaderos públicos que tenían contiguo un corral cerrado. Este corral fue utilizado en 1704 por una compañía ambulante de comediantes y operistas italianos para dar sus representaciones al aire libre. Años después, una compañía de teatro construyó en el corral un pequeño teatro, que fue derribado en 1737 para construir de nueva planta un edificio mas decoroso. Este ocupaba también los caños y los lavaderos y fue inagurado en 1738.
En 1818 fue demolido por ruinoso y sobre sus cimientos se construyó el Teatro Real, concluido en 1850. Su arquitecto fue Antonio López Aguado. Se inaguró el 19 de noviembre de 1850, con la puesta en escena de “La Favorita”, de Donizzetti.
Este teatro tenía cuatro órdenes de palcos, una platea con capacidad para 500 butacas y 1.200 localidades del “paraíso”. El aforo total era de 2.800 plazas. También contaba con una caballeriza para hasta 100 caballos, sala de baile, café, restaurante, ocho salas de descanso, gabinete de lectura, guardarropas, tiendas de alquiler y venta de guantes y gemelos, y hasta un depósito de agua en cada planta para caso de incendio. La última remodelación se ha realizado a finales del siglo XX.
Frente al teatro se encuentra el Palacio Real.
Felipe IV aprovechó el incendio del Alcázar de los Austrias, ocurrido en la Navidad de 1734, para sustituirlo por un impresionante palacio. La construcción se encargó, en principio, al italiano Filippo Juvarra. A su fallecimiento, se hizo cargo de la obra su discípulo Giovanni Battista Sachetti.
Sachetti redujo el tamaño del palacio, aunque incrementó su altura, para adecuarlo al espacio que había ocupado el alcázar incendiado.
Palacio Real
En esencia, el palacio forma un gran cuadrado, con torreones en sus ángulos. La fachada principal da al sur y desde la puerta, hacia adentro, se suceden el vestíbulo, la escalera, el patio y la capilla.
En su construcción se empleó piedra, para evitar los incendios: granito, piedra blanca de Colmenar y mármol para los relieves y detalles.
Las fachadas tienen una gran planta baja, en granito, a modo de basamento. Tienen tres plantas nobles y cuatro entreplantas, debajo y encima de cada una de las principales, por lo que en total son siete.
Las fachadas se remataban con una galería de estatuas, que representaban a todos los reyes de España. En la actualidad, estas estatuas están repartidas por los jardines de Madrid y otras ciudades.
El gran patio interior tiene dos plantas, con arcos de medio punto, acristalados, y un ático, retranqueado para potenciar la cúpula de la Capilla. Esta fue construida entre los años 1750-1757 por Ventura Rodríguez y Sacchetti.El alzado es similar al de la iglesia de San Marcos, construida previamente por V. Rodríguez, con una columnata corintia embutida y grandes arcos abocinados de medio punto. El aspecto final de esta capilla, recargada y suntuosa, semeja más un salón que una iglesia.
Carlos III potenció la construcción del palacio que, finalmente fue inagurado y habitado en 1764.
A partir de este momento las obras se encargaron a Sabatini, que realizó la gran escalera en 1778. También construyó el ala sureste, que da a la calle Bailén, y que se conoce como ala Sabatini.
Jardines de Sabatini
La decoración del palacio fue encargada a los más famosos artistas del momento: Antón Rafael Mengs y Giambattista Tiépolo pintan las primeras bóvedas importantes; Corrado Giaquinto decora la Capilla.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX se suceden nuevos artistas: Antonio González Velázquez, Francisco Vayeu y Vicente López.
La obra arquitectónica se encargó a Giandoménico Olivieri, Felipe de Castro y Roberto Michel.
En la explanada situada ante la Catedral, frente a palacio, podemos observar unas excavaciones. Se trata de los restos de las caballerizas reales, construidas por orden del rey Felipe II hacia 1559.
El edificio que ocupa el espacio entre estas caballerizas y el Palacio, en la plazuela de la Armeria, contiene el Museo de la Armería Real. También podemos visitar la antigua Farmacia.
Junto al palacio se encuentra la Catedral de la Almudena. La construcción de esta catedral se inició en 1883, cuando el rey Alfonso XII puso la primera piedra. La consagración fue realizada por el Papa Juan Pablo II en 1993.
El nombre de Almudena proviene del árabe “almudayna”,que significa fortaleza, plaza militar.
La “almudena” de Madrid estaba ubicada en el terreno que actualmente ocupan el Palacio Real y la Catedral. En uno de sus extremos, en la hoy denominada Cuesta de la Vega, es donde según la tradición se encontró la imagen de la Virgen el 9 de noviembre de 1083.
Continuamos por la calle Bailén y, en su cruce con la calle Mayor se encuentra el palacio del duque de Uceda, valido de Felipe III. Fue construido por Francisco de Mora y Gómez de Mora. Sentó modelo y dio las pautas para la posterior arquitectura palacial: un rectángulo alargado, de ladrillo, con torres angulares, cubiertas de pizarra y dos patios interiores. Las torres desaparecieron en un incendio en el siglo XVIII.
Este palacio fue comprado por Felipe IV en 1717, para ubicar la sede de los Consejos. En la actualidad, el edificio lo ocupan dos organismos, Capitanía General y el Consejo de Estado.
Junto a él se encontraba el convento del Sacramento, del que sólo queda la iglesia. La comunidad era de bernardas cistercienses y su construcción se inició en 1671. Se terminó entrado el siglo XVIII, siendo el proyecto de Francisco Bautista. Bartolomé Bustamante, al que seguramente se debe la fachada, fue el encargado de su acabado. Su interior tiene forma de cruz latina, con una nave única, cabecera plana, crucero corto y cúpula semiesférica. El exterior, similar al de la iglesia de la Encarnación, consiste en una plazuela con verja.
Antes de cruzar el viaducto podemos ver la cuesta de la Vega, en el lateral de la catedral de la Almudena Aquí se encuentran los restos de la Muralla Árabe, levantada a finales del s. IX.
Estaba construida con varios tipos de edificación: grandes sillares para las zonas bajas, bandas de ladrillo y mampostería. Cada veinte metros se alzaba una torre, de forma cuadrada. A la izquierda se encontraba la Puerta de la Vega, de gran arco de herradura, flanqueado por dos torres, de una de las cuales pueden verse aún restos. Este fragmento, conocido en el siglo XIX, salió a la luz en 1953, cuando se derribó el Palacio de Malpica, que lo ocultaba.

Al otro lado del viaducto y por la calle de Galindo llegamos al parque de las Vistillas, con un mirador que nos muestra una impresionante vista de la Casa de Campo y de la sierra de Madrid. Volvemos a salir a la calle de Bailén y nos dirigimos a la Basílica de San Francisco el Grande.
Esta iglesia fue construida durante el reinado de Carlos III. La idea inicial, en la época de Fernando VI, era edificar una Catedral en las cercanías del Palacio Real; los proyectos fueron realizados por Sacchetti y Ventura Rodríguez.
Iglesia deSan Francisco el Grande
Al final, durante el reinado de Carlos III se decidió construir un gran templo para sustituir la iglesia medieval de los franciscanos, en la colina de las Vistillas.
El proyecto fue adjudicado a fray Antonio Cabezas. A la vista de los numerosos fallos que se cometieron bajo sus ordenes, se le separó del proyecto, siendo adjudicado a Diego de Villanueva. Pero el de éste no le gustó a Ventura Rodríguez, que lo criticó abiertamente. Al final, no se adjudicó a ninguno de los dos.
La ejecución de las bóvedas fue realizada por Antonio Pló, en 1770. Sabatini terminó la fachada. El interior se realizó siguiendo los planos de Cabezas y consistió en un gran salón central redondo, con seis capillas alrededor y la cabecera o capilla mayor. La cúpula, de 32 metros de diámetro, es una de las mayores del mundo.
En la actualidad se conserva en una de las capillas, como retablo, un lienzo de Goya llamado “San Bernardino de Siena predicando a la corte de Alfonso V de Aragón”.
Junto a esta iglesia se encuentra el Hospital de la Venerable Orden Tercera, cuya capilla es una obra maestra del barroco madrileño. Fue realizada en 1662, con proyecto de Francisco Bautista. Quizá lo más atractivo de esta pequeña capilla sea el baldaquino, obra del mismo autor del proyecto. El carpintero fue Juan de Usularre. Dentro del baldaquino se encuentra la escultura de “Cristo abrazado a la cruz”, de autor desconocido.
Cruzando la Gran Vía de San Francisco, continuamos hacia abajo, hasta llegar a la calle de Isabel Tintero. Al fondo, se encuentra la iglesia de la Virgen de la Paloma, patrona de Madrid. Esta iglesia fue construida a finales del siglo XVIII, con las limosnas de los vecinos de la zona para albergar una imagen de la Virgen de la Soledad, muy venerada por ellos.






Puerta de Toledo

Volvemos a salir a la Gran Vía de San Francisco para llegar a la Puerta de Toledo, que fue levantada para celebrar el regreso del exilio de Fernando VII por Antonio López Aguado, entre 1813 y1817. Su estilo sigue la tradición de las puertas dieciochescas de Ventura Rodríguez y Sabatini. La decoración escultórica es obra de José Tomás.

PASEOS POR MADRID (III)

Alrededor de la Puerta del Sol


Museo Municipal
Podemos iniciar este paseo visitando el Museo Municipal (metro Tribunal). Este edificio, construido en el siglo XVIII, era sede del hospicio fundado por la congregación del nombre de María. Su portada, de estilo churrigueresco, se debe a Pedro Rivera.
A continuación, podemos volver a tomar el metro hasta la estación de Sol o también ir andando, por la calle Fuencarral. Actualmente, es una de las calles con más comercio de Madrid.
Una vez en la Puerta del Sol, tomamos la calle Arenal. A la izquierda se encuentra la Iglesia de San Ginés. Esta iglesia, de origen mozárabe, se cree que fue construida con anterioridad a la dominación de los moros. Lo cierto es que ya existía en 1358 y que fue dedicada a San Ginés de Arlés. Este templo, por ruina, fue demolido hacia 1642 y levantado de nuevo gracias a la donación de un parroquiano. La nueva edificación fue inagurada en 1645. Tiene tres naves y capillas laterales. En 1824 sufrió un incendio que acabó con un cuadro situado en el altar mayor, obra de Francisco de Rizzi.
Por la calle de San Martín llegamos a la Plaza de las Descalzas, que debe su nombre al Convento de las Descalzas Reales que allí se ubica.
Este monasterio de religiosas franciscanas fue fundado por la princesa doña Juana, hija del emperador Carlos V, y construido en 1559 por el arquitecto Antonio Sillero sobre el solar que ocupaba un antiguo palacio.
Convento de las Descalzas Reales
La iglesia del convento, renovada en el siglo XIX por Diego Villanueva, conserva el altar mayor obra de Gaspar Becerra. El sepulcro de la fundadora se encuentra en una capilla de mármol y sobre el mismo se ve su estatua de rodillas, obra de Pompeyo Leoni.
Frente a este monasterio se encuentra la casa del Monte de Piedad, adquirida por la ciudad de Madrid, a principios del siglo XVII Fue donada en los primeros años del siglo XVIII a la obra iniciada por el padre Piquer.
Por la plaza de San Martín llegamos a la calle de las Hileras, hasta la plaza de Herradores y la calle Mayor.
Tomamos esta calle Mayor, a la derecha, hasta llegar a la calle San Nicolás, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre.
La iglesia de San Nicolás es la más antigua de Madrid. La torre es del siglo XII; es un campanario de estilo mudejar, construido totalmente en ladrillo. La parte primitiva llega hasta el cuerpo de las campanas, zona ésta que pertenece a una reforma del siglo XVII. Cada una de las caras de la torre tiene tres arquerías de formas plenamente islámicas, con arquillos de dibujo diferente en cada piso, que descansan sobre columnas muy finas de mármol blanco.
En su interior, la nave central conserva la techumbre de madera, de tradición mudéjar. La cabecera de la iglesia es de estilo gótico, con bóveda de nervios. El ábside es poligonal; entre la capilla mayor y la nave central se abre un gran arco de herradura, típico de las iglesias mudéjares.Aquí fue bautizado Alonso de Ercilla y en su bóveda estuvo sepultado el arquitecto del Escorial Juan de Herrera.
La iglesia se ha reformado a lo largo de su historia en varias ocasiones. En el siglo XX, con motivo de una de estas restauraciones, se encontraron en el muro derecho de la capilla mayor varias labores de yeso, pertenecientes a dos estilos diferentes: los primeros mudéjares y los segundos, más tardíos, tipicamente platerescos, del siglo XVI.
Mercado de San Miguel
De frente, vemos el Mercado de San Miguel. Desde principios del siglo XIV ocupaba este solar la iglesia de San Miguel de los Octoes. Durante el incendio de la plaza Mayor de 1760, también se quemó esta iglesia, salvándose únicamente el tabernáculo de piedras finas y bronces, realizado en Roma. En la actualidad se encuentra colocado en la iglesia de San Justo y Pastor, que acogió también el título y la feligresía de la quemada.
Después del incendio no se realizó ninguna nueva construcción , quedando un solar denominado Plazuela de San Miguel, convertida posteriormente en mercado de comestibles.
Desde esta misma plaza podemos entrar en la Plaza Mayor. Su distribución actual procede de la reconstrucción realizada por Juan de Villanueva, a finales del sigloXVIII, tras el incendio de 1790, que arrasó el conjunto anterior.
El arquitecto cerró la plaza, creando grandes arcos de medio punto en la embocadura de las calles que confluían en la plaza, construyendo edificios encima. La altura de todos ellos se igualó con la de la Casa de la Panadería. Cambió la madera anterior por piedra, para evitar nuevos incendios y diseñó una fachada única para todo el conjunto.
La Casa de la Panadería, que se salvó del fuego en el incendio de 1790, fue construida en 1672, sobre el solar que había ocupado la anterior, que se quemó en un incendio en 1590.
La fachada, con bonitas torres y capiteles, fue pintada con frescos de José Jiménez Donoso, a finales del siglo XVIII. Reproducen mitologías y guirnaldas, así como bustos de escritores madrileños de la primera mitad de ese siglo.
Hasta hace poco tiempo albergó el Archivo Histórico de la Villa. Los techos de la escalera y diversos salones fueron pintados a medias por Claudio Coello y Donoso. En la actualidad sólo se conserva la bóveda del Salón Real, con una alegoría de Virtudes.
Esta casa debe su nombre a haber sido almacén de pan durante mucho tiempo.
La Casa de la Carnicería, situada al otro lado de la plaza, debe su nombre a haber sido almacén de carne. Fue acabada en 1631 y está integrada en el conjunto de Villanueva. En la actualidad, con su interior completamente restaurado, acoge dependencias de la Junta Municipal del distrito de Centro.
La estatua de Felipe III, procedente del palacete de la Casa de Campo, ocupa el centro de la plaza. Fue dibujada y vaciada en bronce por Juan de Bolonia, aunque la terminó Pietro Tacca. Estaba instalada sobre una monumental escalera con pedestal, obra de Sánchez Pescador.
Junto a esta plaza, saliendo por la calle Atocha, nos encontramos con el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores, que en origen fue Cárcel de Corte. Fue construido por Gómez de Mora, por mandato del rey Felipe IV. Sobre el modelo del palacio de Uceda se añadió un patio doble de columnas toscanas y arcos de medio punto, unidos e interrelacionados por una impresionante escalera central. Ambos patios comparten una grandiosa portada de piedra, de la misma altura del edificio: sus siete espacios le confieren aspecto de retablo, majestuoso y pétreo que destaca junto a los muros de ladrillo rojizo.
Tiene dos pisos, con tres huecos cada uno y un ático central, que ocupa un enorme escudo de Felipe IV, tallado por Sebastián Herrera Barnuevo. Sobre este escudo se encuentra una escultura del Ángel Custodio, de factura posterior.
En cuanto al interior del edificio, que estuvo dedicado a la administración de la justicia, lo conformaban los despachos correspondientes a los alcaldes de la Casa y Corte, que oficiaban como jueces.
La cárcel propiamente dicha ocupaba la parte trasera del edificio.
La última remodelación fue hecha por Pedro Muguruza, en los años posteriores a la Guerra Civil.
Volvemos a entrar a la Plaza Mayor, para salir por la misma puerta por la que accedimos en principio y, bajando por la calle Mayor, llegamos inmediatamente a la Plaza de la Villa, donde se encuentran el Ayuntamiento de Madrid, la Torre de los Lujanes y la Casa de Cisneros.
Casa de la Villa
La plaza de la Villa era antiguamente llamada de San Salvador, por existir allí una iglesia del mismo nombre, derribada en el siglo XIX. En una sala de esta iglesia, situada encima del pórtico, tuvieron lugar hasta el siglo XVII las reuniones del Concejo de la Villa.
Esta plaza fue “remodelada” por el rey Enrique IV; su proyecto pretendía concentrar en esta zona las principales funciones ciudadanas: gobierno municipal, mercado, festejos, etc.
La realidad es que, con la llegada de la Corte a nuestra ciudad, todas estas actividades se desarrollaron alrededor de la Plaza Mayor, quedando la de la Villa para las propias del Concejo.
El edificio más importante de esta plaza es la Casa de la Villa o Ayuntamiento. Se levantó sobre el solar que ocupaban las casas de Juan Acuña después de que el Consejo de Castilla lo autorizara en 1629. También se encontraba aquí la Alhondiga, que desde 1497 pasó a ser Cárcel de la Villa y vivienda del Corregidor
El proyecto se encargó al maestro mayor de la Villa, Juan Gómez de Mora, a partir de 1644. Consistía en un rectángulo alargado, con dos grandes y elegantes torres en los ángulos.
Las características arquitectónicas son las correspondientes a las del Madrid de los Austrias: muros de ladrillo visto, granito para los cimientos, dinteles, esquinas y cornisas. Los tejados y las torres están cubiertas por pizarra. Las fachadas están salpicadas de escudos.
El edificio tiene dos portadas dado que, en origen, tenía una doble función: de cárcel y Concejo. Su decoración se debe a José del Olmo y Teodoro Ardemans. Este último, también decoró el Patio de Cristales.
La distribución de las estancias se hace alrededor del mencionado patio, de donde parte también la escalera de Honor.
Posee bellos salones, destacando los de Goya, que fue Salón Real, y de Plenos, con una impresionante bóveda decorada por Antonio Palomino.
La capilla posee frescos del mismo autor. En la actualidad es un despacho, y está pendiente de ser restaurada.
En el centro de la plaza se encuentra el monumento a D. Avaro de Bazán, triunfador de Lepanto. La escultura es de Mariano Benlliure.
Cruzando la plaza llegamos a la calle Sacramento. A la derecha, podemos ver la Casa de Cisneros. Esta casa fue construida por D. Benito Jiménez, sobrino del Cardenal Cisneros, en la primera mitad del siglo XVI, en el lugar donde se encontraban con anterioridad las Carnicerías Viejas.
Casa de los Lujanes
Finalmente, podemos hablar de la Casa de los Lujanes. Está formada por dos edificaciones del siglo XV, mandadas construir por D. Alvaro de Luján. (en la torre de una de ellas se situó erróneamente la prisión del rey francés Francisco I).
Estos edificios constituyen una de las mejores muestras del estilo mudéjar. Están construidas en ladrillo, alternando con bandas horizontales de mampostería (mezcla de piedra de pedernal y argamasa). Las cornisas son de madera, material utilizado en la construcción madrileña hasta el siglo XIX. Dos de las puertas están hechas a base de un arco de herradura, típico de la arquitectura mudéjar. Sin embargo, la portada principal es típicamente castellana, con grandes dovelas de piedra y tres pequeños arcos en su borde superior. Está decorada con el escudo familiar, repetido tres veces.
Iglesia de San Pedro
Continuamos por la calle de San Justo, donde se encuentra la iglesia de San Justo y Pastor, hoy basílica pontificia de San Miguel, a la que hemos hecho referencia en párrafos anteriores. A la derecha tenemos la calle del Nuncio, por la que nos dirigimos a la iglesia de San Pedro. Lo más antiguo que queda de esta iglesia es el campanario, de mediados del siglo XIV. Es una típica torre mudéjar toledana, construida en ladrillo, con características románicas. Tiene ventanales de medio punto, alargados, en lo alto del campanario. Son de doble arco por cada lado de la torre, rematados por una fila de dientes de sierra. La cubierta de esta torre es de teja a cuatro aguas. En este campanario se encontraba en el medievo la “campana para conjurar los nublados”, que desapareció entre los siglos XVII y XVIII.
El resto de la iglesia que podemos ver en la actualidad pertenece a la época de los Austrias, aunque conservando en su conjunto su sabor medieval.
Por la calle de San Pedro llegamos a la Plaza de la Paja, la más popular y espaciosa del Madrid medieval. En este lugar depositaban los diezmos los campesinos de la zona, con destino al párroco de San Andrés. Al fondo de esta plaza se encuentra la iglesia de San Andrés, cuya construcción primitiva se remonta al siglo XIII, aunque ha sido muy modificada. En la Baja Edad Media fue considerada la principal iglesia de Madrid, quizá porque en su interior se conservaban los restos de San Isidro Labrador. En 1520 se construyó una gran capilla, unida a esta iglesia, para que sirviera de panteón a la familia Vargas, patronos del santo madrileño. Esta capilla, conocida como la Capilla del Obispo, fue terminada en 1535 y pertenece al gótico tardío español. Consta de una única nave, cubierta de grandes bóvedas de crucería, que conduce al presbiterio, cerrado por un ábside de cinco lados. Es estilo del retablo y de los sepulcros del obispo y de sus padres pertenece al Renacimiento, siendo obra de Francisco Giralte.
Iglesia de San Andrés
Al sur de la iglesia de San Andrés, con motivo de la canonización de San Isidro, se levantó la capilla de San Isidro, de estilo barroco, realizada en piedra y ladrillo, con una gran cúpula de pizarra sobre un tambor de ladrillo ornamentado con esculturas de santos españoles en piedra blanca. La cabecera de esta capilla da a la Plaza de los Carros, que debe su nombre al hecho de que solían dejar aquí sus carros los campesinos que venían a Madrid. Junto a esta plaza se encontraba la Puerta de Moros, levantada junto con una muralla por los cristianos en el siglo XII para delimitar la Morería. También se encuentra aquí el Museo de San Isidro, que acoge en su interior la historia de Madrid, desde el paleolítico hasta la época de los Austrias.
Por la plaza del Humilladero, situada junto a la anterior, y a continuación por la de la Cebada, llamada así porque desde su principio estuvo dedicada al comercio de granos, tocino y legumbres, llegamos a la calle de Toledo. A la izquierda, en la acera de enfrente, se encuentra la Catedral de San Isidro, sede episcopal de Madrid hasta la consagración de la Almudena.
Esta iglesia se construyó entre 1626 y 1651, siendo dirigidas las obras por el jesuita Francisco Bautista. El rey Carlos III dispuso dedicarla al patrón de Madrid, trasladando allí sus reliquias.
Sus bóvedas acogieron los restos de los héroes del 2 de mayo desde 1814 hasta 1841, fecha en que fueron trasladados al monumento levantado en el paseo del Prado.
Si coincide que es domingo el día en que realizamos el paseo, podemos terminarlo yendo por la calle Estudios hasta la plaza de Cascorro, inicio de la Rivera de Curtidores, donde se instala el Rastro todas las semanas.






El Rastro, nombre con el que originariamente se conocía todo el distrito, se denominaba así porque desde tiempos remotos estuvieron situados allí los mataderos y las tenerías o fábricas de curtidos. “Rastro” era el que dejaban los animales arrastrados desde el matadero a las carnicerías de la zona.